
Imagina que tu mente es como un mapa. Toda la información que tenemos en nuestra cabeza (instinto, aprendizaje, experiencia) consciente e inconsciente se encuentra plasmada en ese mapa, formando un dibujo único en cada uno de nosotros.
El mapa particular de cada uno es el reflejo de lo que conocemos y de cómo nos movemos según por dónde andemos. Y aunque el mapa de cada uno sea diferente de cualquier otro, los elementos que utilizamos para construir esos mapas son los mismos en todo el mundo.
Así en nuestros mapas aparecen caminos principales y secundarios (costumbres, aprendizaje inconsciente), anotaciones personales (creencias, juicios), en vez de ríos hay emociones y en vez de fronteras, miedos.
Y en vez de ser estático, se mueve, se crea y se recrea, se amplia, se borra y se dibuja de nuevo. Esto, también se puede hacer de manera consciente. Conocer tu mapa te ayuda a coger otros caminos, saber dónde puedes descansar o desde dónde se ve mejor el paisaje. El coaching te ayuda a conocer tu mapa.